El concepto y las funciones de la familia han estado históricamente en cambio permanente adaptándose progresivamente a las nuevas necesidades y retos que la sociedad ha ido planteando en el transcurso de los siglos como han sido y  son los cambios demográficos, económicos, sociales y culturales.

 La familia sigue teniendo un valor en si misma y seguirá desempeñando importantes funciones en la vida de las personas, como institución social que es. Una de las funciones más importantes es la educadora, como primer agente socializador de los hijos.

 

Al sistema oficial siempre se le ha pedido que aporte a los niños y jóvenes tres cosas: Conocimiento, actitudes y valores; pero la verdadera función educativa ha residido siempre en la labor diaria de los padres, debido al comportamiento mimético de los hijos en el seno de la familia, de cualquiera de las maneras que la concibamos.

 

Se ha hablado mucho de la paternidad y de la maternidad responsable, sabiendo que el trabajo de los padres con sus hijos es complejo y continuo, a la vez que gratificante, pues en su evolución personal los hijos han necesitado y seguirán necesitando de la ayuda, estímulo, tutela, comprensión y cariño de sus padres.

  

Para poder desarrollar adecuadamente sus funciones los padres necesitan información y formación previa que puede ser ofrecida a través de la Escuela de Padres. Los padres tienen que estar permanente mente involucrados en el proceso de formación de sus hijos y formar significa criar, educar y adiestrar.